domingo, 21 de diciembre de 2025

SOLEDAD (Yolanda Girón)

SOLEDAD
Mi Amiga Yolanda Girón quien fue mi maestra de primaria en la Escuela Nacional Graduada Número 5, de la Áldea Quebraditas, regida por el comisionado de gobierno Don Régulo Pulido, años después por Fortunato Sánchez y Jorge Chacón, camina, con pasos firmes y cansados, por las calles de Colón mi pueblo natal. La ciudad tachirense "ciudad de Las Palmeras" la acogió, desde sus ancestros, con beneplácito placer para llenar las calles del Pinar y Chinatos con su majestuosa presencia y sabiduría social.
Yolanda, mi maestra hasta el tercer grado de primaria, tiene el don del escuchar, también del conversar fluido mirando a los ojos de su interlocutor y, por si fuese poco todo lo anterior, tiene el don de la memoria facial, me reconoció, con nombre y apellido, al ir a visitarle despues de transcurridos 45 años de graduado de tercer grado, yo en cambio, he olvidado los rostros de los que fueron mis amigos de las primeras letras. Ceguera facial, prosopagnosia, trastorno neurológico que impide reconocer rostros.
Mi maestra de los tres primeros grados llegaba a la escuela un poco antes de las 8 a.m. de lunes a viernes, después de caminar, a paso trochado, dos horas consecutivas, por senderos y atajos desde la Urbanización la Borda, en la que se detenía por minúsculos segundos para divisar a lo lejos la gran casona de tejas amarillentas en las que, el musgo del tiempo mostraba su encanto de envejecimiento. La cruz de la gran capilla de culto religioso y árboles de pino servían de guía distante para la mirada audaz que se fortaleció con el tiempo. Algunas veces se orientaba por la humo constante de la chimenea indicador de que la faena principal de la gran casona, donde estaba la escuela, era extraer el néctar de la caña para transformarla en dulce panela cuyo anaranjado color indicaba altos niveles de calidad en sus granos.
A Mi maestra de las primeras letras, la esperábamos veinte estudiantes que organizados en fila, uno tras otro, a un brazo distancia, para que nos revisara las asignaciones a realizar en la privacidad de cada hogar. Tareas que con entereza ejecutábamos luego de cumplir con nuestras obligaciones, en cada finca, cónsonas con la edad que teníamos. Para avanzar en los grados se requería manejo de las tablas de multiplicar y algunos usos, como también la escritura manuscrita en letra corrida.
Nunca escuché, a mi maestra Yolanda Girón, nada despectivo por nuestra condición de campesinos y niños trabajadores, por ello siempre le obsequiábamos con carillo y orgullo: miel de trapiche, miel de colmena de abejas, queso recién preparado, frescas hortalizas y frutas para consumo inmediato, ella nos devolvía, entre muchos otros parabienes, una sonrisa que embellecía su rostro y nos llenaba el alma.
Ahora, setenta años después, en sus noventa y cinco cumplidos, transita sin conversación confortable, nadie habla de paráfrasis, de escritura manuscrita corrida, de cómo conjugar los verbos y su uso en el diario comunicar, no entiende la cacofonía de todos y todas, no acepta que un niño no sepa las tablas y aún asciende de grado, no encuentra con quien hablar en forma coherente y racional.
Gracias maestra Yolanda Girón por ser lo que eres.
Dr. Edgar B. Sánchez B.

lunes, 8 de diciembre de 2025

RESIDENTES ETERNOS DEL PARAISO

 RESIDENTES ETERNOS DEL PARAISO

De los ruegos que hago a la sublime perfección de la naturaleza, Dios, es precisamente, me ayude entender cuál es la meta principal para la cual existo. Aunque sé que no es dado saber al humano en general, no es lo mismo para los iluminados. Si se popularizara sería uno de los regalos más sublimes. Descartes indica que: “el bien mejor distribuido es el buen juicio, todos están conformes con lo que poseen”
El conocer, para adquirir conocimientos; el saber, como base de la sabiduría y, la iluminación para trascender hacia otros planos de la comprensión, sólo es posible para los que se esfuerzan en alcanzar la llama, símbolo de crecimiento continuado y logros superados. No se adquiere el saber a saltos, cualesquiera sean las facetas o las áreas en las que se desee superar la ignorancia o, sencillamente, avanzar en variados temas de la vida, hay que, en espiral holística, empezar desde la base y retornar a ella, para limpiarla de los despojos que, irremediablemente quedan en los primeros acercamientos. Recordemos que: “todos somos ignorantes, solo que en asuntos distintos”.
Lograr profundidades en el saber, para adquirir conocimiento, en temas de los muchos que hay disponibles y, luego, trascender a la sabiduría con el buen uso que se haga de él, sólo es posible, si se le dedica tiempo de calidad y lecturas. El conocimiento nunca vendrá como una manzana madura a la que podemos mordisquear y tragar. El conocer no es hipodérmico, hay que prohibir el ascenso de aquellos que no han superado las etapas, de acuerdo a un plan bien diseñado: no en el saber, si en la titulación. Graduar personas sin que cumplan con el saber básico, es actuar cual serpiente engaña, permitiendo que el fruto del árbol de conocer sea cosechado por quien no esta preparado para ello.
Bien, el Antiguo testamento hace referencia a esta imposibilidad, lo hace desde la parábola, desde la metáfora, al prohibir, en el Génesis, el consumo de los frutos maduros y evolucionados de árbol del Jardín del Edén, del “Árbol del conocimiento del bien y el mal”, Genesis 2:17 “Y ordenó el señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”, el escritor del Génisis tiene clara consciencia de que es imposible aprovechar los frutos si no se recorre el camino. Arduo pero agradable.
El libro del Génsis, el Bareshit, nos hace saber que el conocimiento sólo es posible de un árbol sembrado por quien desea adquirirlo, Hay que transitar todas las etapas, entenderlas y madurarlas. Podemos, para acercarnos, usar como metáfora la vida de un campesino con manos de tierra, que cultiva plantas con el fin de cosecharlas. Primero escarba el suelo, el humos, hasta encontrar base solida y posiciona allí la semilla, previamente seleccionada y preparada para garantizarle sólido nacimiento, luego hay que regarla y cuidarla con esmero para que crezca y de frutos. Algunas no se desarrollarán pero esto no lo desalienta. Sabe que, con esfuerzo, algún árbol se desarrollará y podrá, sin prohibición, cosechar sus frutos.
El que pretenda, en un vano intento, consumir conocimiento, desde una fruta madurada por otros, a grandes trozos, sabrá, en carne propia, que no quedará nada en él. Claro que el mundo, en el modelo que se sogue, cual engañosa serpiente, mantiene ocupada a la juventud, estudiando temas de variadas índoles sin ir a la base fundamental de cada uno de ellos, de cada conocimiento, y, se engaña a la sociedad, cual serpiente enroscada, con frutos maduros que la mayoría no pueden consumir.
No somos hipodérmicos, se requiere secuencias, paso a paso, para que la madurez sobre un determinado contenido sirva de base para otro superior y este, a su vez, para otro, es como avanzar sobre hombros de gigantes, gigantes metafóricos, gigantes que no son otros sino nosotros mismos en distintas facetas. Si un saber está bien fundamentado y construido, limpiándole permanente las impurezas, contribuye para que otro se sirva de él, cual peldaño, en una escalera infinita.
Quien logra mejorarse así mismo en saber, tendrá a Lev Vigotsky contribuyéndole en la construcción de la zona de desarrollo próximo. Sólo hay árboles de la sabiduría, cargado de jugosas y tentadoras manzanas, para los que los siembran y cuidan cada rama que aparece. Hay que evitar las engañosas serpientes, que permanentemente muestran rutas cortas para lograr objetivos no duraderos. La máxima perfección de la naturaleza te incita a que redimensione las rutas de aprendizaje y en espiral holística, logres los eternos retornos hasta tomar consciencia de lo construido y aprendido. La limpieza del saber individual sólo es posible desde el esfuerzo, Si deseas consumir jugosas manzanas, debes sembrar la semilla, regarla con cuidado, curarla de malezas que la puedan perturbar y finalmente, luego de muchos intentos defectuosos, ver maduras las frutas, cosecharlas y consumirlas.
No es suficiente que alguien lo explique, aunque son ayudas muy valiosas, recuerde que los sofistas venden su saber al mejor postor, si no aprovechas la revisión constante desde su interior hasta transformarlo en un diamante bien cortado, tendrás prohibido consumir la jugosa manzana.
Haz la ruta desde los cimientos y pronto llegarás a donde está la flama y nadie, absolutamente nadie tendrá derecho a prohibir que coseche las jugosas manzanas.
Dr. Edgar B. Sánchez B.
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