domingo, 5 de abril de 2026

CARTA A MIS AMIGAS, MIS MAESTRAS

 CARTA A MIS AMIGAS, MIS MAESTRAS

Hola Joryelys, hola Nora, aunque frecuentamos los mismos lugares con los mismos fines y mismo ánimo. He querido usar el recurso de la carta escrita para sentar en el recuerdo los momento hermosos que hemos compartido y en los cuales he recibido enseñanzas, desde sus maestrías, que me ayudarán a transitar, en felicidad,  los días por venir.

Deseo, desde lo profundo de mis sentimientos, que sus vidas continúen transitando en felicidad, compartir y en aprendizajes continuos de los diversos géneros que la grata música ha producido. Es admirable verles, con tanto entusiasmo, ejecutado lo que todos nos gusta y buscamos, momentos de felicidad y llenado de espacios vacíos que, el trajinar en diversos trabajos, por lo rutinario, no logran satisfacer.

De mis metas, en búsqueda de la felicidad, he fomentado: la lectura y escritura, el reír de chistes que comprometan el pensar, el tocar algún instrumento musical, el nadar y, el más difícil de todos para mí, por su puesto: bailar. De este último, he sentido, gracias a ustedes, avances de prodigio,

Educar el cuerpo hacia la motricidad fina y simétrica es tarea de gigantes, Sísifo es el mejor ejemplo de repetición, aunque el mito lo señala como repetición sin propósito, en cambio en mi caso el aprender a bailar tal como ustedes me enseñan es para lograr alcanzar felicidad. Cabe destacar que, el cerebro al realizar asuntos que le es vinculado a lo que va aprendiendo, es feliz y repetirlo le produce placer.

Gracias bellas amigas por brindarme la oportunidad de aprender lo kinésico, sé que seguiré creciendo.

Demás está decirles que nos seguiremos viendo en los lugares acordados, para encontrarnos en lo que tanto nos gusta: Aprender haciendo (discencia).

Sin más que agregar, quedo de ustedes su amigo, Edgar B. Sánchez B.      

AGÓNICO

 AGÓNICO

En mi jardín, una hermosa mariposa azul volaba errática, aunque así es como vuelan, es su naturaleza, en múltiples formas singulares de embellecer. Desde una rama envejecida de lo que fue un productivo limón, un pájaro multicolor, analizaba su vuelo; se veía hermoso en esa pose de cazador, bueno eso creo yo, no he preguntado a otros, La mariposa, estoy seguro, no coincidía con mi apreciación. De pronto la mariposa desapareció. Hace poco
emulé al trinador, la mariposa cambia de colorido a su antojo, no logré captar su ruta de vuelo.
Dr. Edgar B. Sánchez B.

domingo, 29 de marzo de 2026

Carta a Quea

 Carta a Quea

Hola Lucrecia, un abrazo grande, tan grande como tu corazón y como la solidaridad de Gerardo, tu esposo.

Me he enterado que has viajado a Colón, ciudad de Las Palmeras, junto con tu esposo de quien te enamoraste caminando por el pie de montaña que circunda al Morrachón,  Cumbre olímpica que tantos recuerdos sembró, incluso cuando aún no se vislumbraba carretera alguna.

Sé que no te fue fácil convencer a Gerardo para este viaje de retorno, en brazos de sus hijos, al lar en el que ustedes nacieron y que habitarán la posada familiar en la que solo al silencio y la oración se le permite entrar.

El caballo cenizo de lustrosas riendas que tanto sirvió a tu esposo Gerardo para acrecentar su presencia hasta conquistar tu corazón, ha transformado el relinchar en un canto de recibimiento y despedida. Así los dos, con siempre abrazo fraterno, morarán el habita de Mausolo. Sé que papá y mamá los recibirán con la grandeza que ustedes merecen, pregonando las alturas de Ruben Dario con sus mil constelaciones que bordan fulguraciones de velo azur impalpable y esplendente. 

Cuando esta misiva les llegue, con plena seguridad estarán construyendo espacio esplendido para que el visitar de nosotros, cuando la naturaleza lo decida,  sea de confort.

Abrazos Quea, Abrazos Gerardo. Dios los bendiga.

Sin más que agregar: Edgar Bautista Sánchez Briceño.

Aceptando la sugerencia de Ivan José Ramirez

 Aceptando la sugerencia de Ivan José Ramirez

Tres palabras, que aunque no lo son, la usamos como sinónimas: disciplina, constancia y perseverancia, perseverancia contiene a las otras, igualmente la constancia a la disciplina.

En el ámbito educativo, disciplina expresa el arte o ciencia en la que se especializó durante los años de estudio, en instituciones llamada para acrecentar el nivel; en lo social señala aceptación de las normas impuestas por la moralidad establecida localmente. Un estudiante disciplinado es aquel que afronta el aprendizaje en la misma medida y ritmo en que las instituciones formales lo presentan y sugieren

En cambio la constancia requiere, además de ser disciplinado, eternos retornos en el círculo del saber, para revisar, fortalecer y desanclar, de ser necesario, preconcepciones que el tiempo y la experiencia en el diario hacer aconseja su revisión y acomodo. Las preconcepciones son parte negativa y natural en todos aquellos que desean mejorarse en permanencia.

La perseverancia, es la reina, no en vano es popular la frase: “quien persevera vence” propone estar por encima de todos los obstáculos, dominarlos para lograr el fin deseado. Es una invitación a la hipervinculación cognitiva de todos los saberes logrados, hacerse transdiciplinario.

La repetición y análisis a profundidad, en perseverancia, sobre variados temas, hace que la argumentación sea procaz. Quien logre vincular los diversos saberes  se hace conversador (compartir versiones con otros) de buen nivel y personaje útil a la sociedad de convivencia, más ahora, gracias a las herramientas de comunicación,  la convivencia cognitiva no conoce fronteras.   

Dr. Edgar B. Sánchez B.

martes, 3 de febrero de 2026

CARTA A ZENAIDA

CARTA A ZENAIDA

Hola Zenaida, me encanta tu nombre y lo que trae consigo, abrazos de amor, pasión y alegra por comunicarme contigo, después de tanto tiempo. Está en mí el Deseo profundo de que estés en las mejores condiciones de salud, felicidad y compañía familiar, aspiro que hayas dedicado algunos momentos, de tu dulce  existir, a pensar en la escuela en la que estudiamos la primaria. Siempre viéndote, siempre soñándote. Recuerdo detalles, de nuestros sublimes momentos, que habitan en mí con tu dulce presencia.

Son satisfactorias las imágenes que tengo de tus ojos de imponente cielo azul cargado de cúmulos a punto de llover, en los que yo, cual espejo, me siento como océano de vida cargado de olas que se agitan sin descanso llanas de  deseos por abrazarte, besarte, ser feliz en la ternura tu aliento inspirado y aún inspira cual tifón a pesar de la distancia del inmenso atlántico y la diferencia del uso horario.

El pasillo, detrás del aula de clase, ¿lo recuerdas? aquel que nunca su puertas abrió,  llena mis pensamientos por el momento en el que tuve oportunidad de besarte; creo, no estoy seguro, que tú lo deseabas igual que yo. Esa imagen me acompaña y me enternece en agradables recuerdos.

Cuantas veces quise caminar Palmares abajo, buscar las térmicas aguas azufradas, tan sólo por sentir el placer de tocar tus delicadas manos y sedosos cabellos. No lo hice, me arrepiento, creo que mi adolescencia no estaba preparada para soportar los impulsos de un corazón que mostraba ansiedad de salir de mi pecho y volar como los turpiales de esplendido trinar.

Años después, en San Pedro del Río, opaqué el grito de mi voz para no dejar pronunciar la feroz fatiga de hacerte el amor, sin embargo sé que sentiste el impulso de mi cuerpo y alma. Es posible, añoro que sea así, que tu cuerpo haya sentido lo mismo.  

Ahora que la distancia y la tecnología nos ha acercado se hace presente mi pasión por besarte, tocarte, convencerte que me dejes entrar en ti y descargar mi esencia.

Te adoro mujer hermosa.

Quien siempre te recuerda tu novio de primaria.  

domingo, 21 de diciembre de 2025

SOLEDAD (Yolanda Girón)

SOLEDAD
Mi Amiga Yolanda Girón quien fue mi maestra de primaria en la Escuela Nacional Graduada Número 5, de la Áldea Quebraditas, regida por el comisionado de gobierno Don Régulo Pulido, años después por Fortunato Sánchez y Jorge Chacón, camina, con pasos firmes y cansados, por las calles de Colón mi pueblo natal. La ciudad tachirense "ciudad de Las Palmeras" la acogió, desde sus ancestros, con beneplácito placer para llenar las calles del Pinar y Chinatos con su majestuosa presencia y sabiduría social.
Yolanda, mi maestra hasta el tercer grado de primaria, tiene el don del escuchar, también del conversar fluido mirando a los ojos de su interlocutor y, por si fuese poco todo lo anterior, tiene el don de la memoria facial, me reconoció, con nombre y apellido, al ir a visitarle despues de transcurridos 45 años de graduado de tercer grado, yo en cambio, he olvidado los rostros de los que fueron mis amigos de las primeras letras. Ceguera facial, prosopagnosia, trastorno neurológico que impide reconocer rostros.
Mi maestra de los tres primeros grados llegaba a la escuela un poco antes de las 8 a.m. de lunes a viernes, después de caminar, a paso trochado, dos horas consecutivas, por senderos y atajos desde la Urbanización la Borda, en la que se detenía por minúsculos segundos para divisar a lo lejos la gran casona de tejas amarillentas en las que, el musgo del tiempo mostraba su encanto de envejecimiento. La cruz de la gran capilla de culto religioso y árboles de pino servían de guía distante para la mirada audaz que se fortaleció con el tiempo. Algunas veces se orientaba por la humo constante de la chimenea indicador de que la faena principal de la gran casona, donde estaba la escuela, era extraer el néctar de la caña para transformarla en dulce panela cuyo anaranjado color indicaba altos niveles de calidad en sus granos.
A Mi maestra de las primeras letras, la esperábamos veinte estudiantes que organizados en fila, uno tras otro, a un brazo distancia, para que nos revisara las asignaciones a realizar en la privacidad de cada hogar. Tareas que con entereza ejecutábamos luego de cumplir con nuestras obligaciones, en cada finca, cónsonas con la edad que teníamos. Para avanzar en los grados se requería manejo de las tablas de multiplicar y algunos usos, como también la escritura manuscrita en letra corrida.
Nunca escuché, a mi maestra Yolanda Girón, nada despectivo por nuestra condición de campesinos y niños trabajadores, por ello siempre le obsequiábamos con carillo y orgullo: miel de trapiche, miel de colmena de abejas, queso recién preparado, frescas hortalizas y frutas para consumo inmediato, ella nos devolvía, entre muchos otros parabienes, una sonrisa que embellecía su rostro y nos llenaba el alma.
Ahora, setenta años después, en sus noventa y cinco cumplidos, transita sin conversación confortable, nadie habla de paráfrasis, de escritura manuscrita corrida, de cómo conjugar los verbos y su uso en el diario comunicar, no entiende la cacofonía de todos y todas, no acepta que un niño no sepa las tablas y aún asciende de grado, no encuentra con quien hablar en forma coherente y racional.
Gracias maestra Yolanda Girón por ser lo que eres.
Dr. Edgar B. Sánchez B.

lunes, 8 de diciembre de 2025

RESIDENTES ETERNOS DEL PARAISO

 RESIDENTES ETERNOS DEL PARAISO

De los ruegos que hago a la sublime perfección de la naturaleza, Dios, es precisamente, me ayude entender cuál es la meta principal para la cual existo. Aunque sé que no es dado saber al humano en general, no es lo mismo para los iluminados. Si se popularizara sería uno de los regalos más sublimes. Descartes indica que: “el bien mejor distribuido es el buen juicio, todos están conformes con lo que poseen”
El conocer, para adquirir conocimientos; el saber, como base de la sabiduría y, la iluminación para trascender hacia otros planos de la comprensión, sólo es posible para los que se esfuerzan en alcanzar la llama, símbolo de crecimiento continuado y logros superados. No se adquiere el saber a saltos, cualesquiera sean las facetas o las áreas en las que se desee superar la ignorancia o, sencillamente, avanzar en variados temas de la vida, hay que, en espiral holística, empezar desde la base y retornar a ella, para limpiarla de los despojos que, irremediablemente quedan en los primeros acercamientos. Recordemos que: “todos somos ignorantes, solo que en asuntos distintos”.
Lograr profundidades en el saber, para adquirir conocimiento, en temas de los muchos que hay disponibles y, luego, trascender a la sabiduría con el buen uso que se haga de él, sólo es posible, si se le dedica tiempo de calidad y lecturas. El conocimiento nunca vendrá como una manzana madura a la que podemos mordisquear y tragar. El conocer no es hipodérmico, hay que prohibir el ascenso de aquellos que no han superado las etapas, de acuerdo a un plan bien diseñado: no en el saber, si en la titulación. Graduar personas sin que cumplan con el saber básico, es actuar cual serpiente engaña, permitiendo que el fruto del árbol de conocer sea cosechado por quien no esta preparado para ello.
Bien, el Antiguo testamento hace referencia a esta imposibilidad, lo hace desde la parábola, desde la metáfora, al prohibir, en el Génesis, el consumo de los frutos maduros y evolucionados de árbol del Jardín del Edén, del “Árbol del conocimiento del bien y el mal”, Genesis 2:17 “Y ordenó el señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”, el escritor del Génisis tiene clara consciencia de que es imposible aprovechar los frutos si no se recorre el camino. Arduo pero agradable.
El libro del Génsis, el Bareshit, nos hace saber que el conocimiento sólo es posible de un árbol sembrado por quien desea adquirirlo, Hay que transitar todas las etapas, entenderlas y madurarlas. Podemos, para acercarnos, usar como metáfora la vida de un campesino con manos de tierra, que cultiva plantas con el fin de cosecharlas. Primero escarba el suelo, el humos, hasta encontrar base solida y posiciona allí la semilla, previamente seleccionada y preparada para garantizarle sólido nacimiento, luego hay que regarla y cuidarla con esmero para que crezca y de frutos. Algunas no se desarrollarán pero esto no lo desalienta. Sabe que, con esfuerzo, algún árbol se desarrollará y podrá, sin prohibición, cosechar sus frutos.
El que pretenda, en un vano intento, consumir conocimiento, desde una fruta madurada por otros, a grandes trozos, sabrá, en carne propia, que no quedará nada en él. Claro que el mundo, en el modelo que se sogue, cual engañosa serpiente, mantiene ocupada a la juventud, estudiando temas de variadas índoles sin ir a la base fundamental de cada uno de ellos, de cada conocimiento, y, se engaña a la sociedad, cual serpiente enroscada, con frutos maduros que la mayoría no pueden consumir.
No somos hipodérmicos, se requiere secuencias, paso a paso, para que la madurez sobre un determinado contenido sirva de base para otro superior y este, a su vez, para otro, es como avanzar sobre hombros de gigantes, gigantes metafóricos, gigantes que no son otros sino nosotros mismos en distintas facetas. Si un saber está bien fundamentado y construido, limpiándole permanente las impurezas, contribuye para que otro se sirva de él, cual peldaño, en una escalera infinita.
Quien logra mejorarse así mismo en saber, tendrá a Lev Vigotsky contribuyéndole en la construcción de la zona de desarrollo próximo. Sólo hay árboles de la sabiduría, cargado de jugosas y tentadoras manzanas, para los que los siembran y cuidan cada rama que aparece. Hay que evitar las engañosas serpientes, que permanentemente muestran rutas cortas para lograr objetivos no duraderos. La máxima perfección de la naturaleza te incita a que redimensione las rutas de aprendizaje y en espiral holística, logres los eternos retornos hasta tomar consciencia de lo construido y aprendido. La limpieza del saber individual sólo es posible desde el esfuerzo, Si deseas consumir jugosas manzanas, debes sembrar la semilla, regarla con cuidado, curarla de malezas que la puedan perturbar y finalmente, luego de muchos intentos defectuosos, ver maduras las frutas, cosecharlas y consumirlas.
No es suficiente que alguien lo explique, aunque son ayudas muy valiosas, recuerde que los sofistas venden su saber al mejor postor, si no aprovechas la revisión constante desde su interior hasta transformarlo en un diamante bien cortado, tendrás prohibido consumir la jugosa manzana.
Haz la ruta desde los cimientos y pronto llegarás a donde está la flama y nadie, absolutamente nadie tendrá derecho a prohibir que coseche las jugosas manzanas.
Dr. Edgar B. Sánchez B.
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