CARTA A MIS
AMIGAS, MIS MAESTRAS
Hola Joryelys,
hola Nora, aunque frecuentamos los mismos lugares con los mismos fines y mismo
ánimo. He querido usar el recurso de la carta escrita para sentar en el
recuerdo los momento hermosos que hemos compartido y en los cuales he recibido
enseñanzas, desde sus maestrías, que me ayudarán a transitar, en felicidad, los días por venir.
Deseo, desde lo
profundo de mis sentimientos, que sus vidas continúen transitando en felicidad,
compartir y en aprendizajes continuos de los diversos géneros que la grata
música ha producido. Es admirable verles, con tanto entusiasmo, ejecutado lo
que todos nos gusta y buscamos, momentos de felicidad y llenado de espacios vacíos
que, el trajinar en diversos trabajos, por lo rutinario, no logran satisfacer.
De mis metas, en
búsqueda de la felicidad, he fomentado: la lectura y escritura, el reír de
chistes que comprometan el pensar, el tocar algún instrumento musical, el nadar
y, el más difícil de todos para mí, por su puesto: bailar. De este último, he
sentido, gracias a ustedes, avances de prodigio,
Educar el cuerpo
hacia la motricidad fina y simétrica es tarea de gigantes, Sísifo es el mejor
ejemplo de repetición, aunque el mito lo señala como repetición sin propósito,
en cambio en mi caso el aprender a bailar tal como ustedes me enseñan es para
lograr alcanzar felicidad. Cabe destacar que, el cerebro al realizar asuntos
que le es vinculado a lo que va aprendiendo, es feliz y repetirlo le produce
placer.
Gracias bellas
amigas por brindarme la oportunidad de aprender lo kinésico, sé que seguiré
creciendo.
Demás está
decirles que nos seguiremos viendo en los lugares acordados, para encontrarnos
en lo que tanto nos gusta: Aprender haciendo (discencia).
Sin más que
agregar, quedo de ustedes su amigo, Edgar B. Sánchez B.