LA PERFECCIÓN
Lo perfecto y lo no perfecto, conviven en
profunda simbiosis mutualista, la perfección existe gracias a la imperfección y viceversa, lo contrario no tendría sentido. Llamando contrario
cuando el uno es negación del otro. Es posible que sea conveniente dejar de
llamar obscuridad a la ausencia de luz: categorizarlo como no luz, la sobra
existe como consecuencia de que un cuerpo se interpone a libre paso de la luz,
si desaparece la luz o si se ausenta el cuerpo la sombra deja de existir. En
cada partícula de luz está contenida la sobra: La lumbre de una vela, sabemos,
como obvio, produce calor intenso y luz, sin embargo, en su interior hay un mundo frio.
Ahora explicable.
No pretendo llamar perfecto a ningún
personaje o ente perteneciente a algún ritual. Al igual que existe múltiples
infinitos, es más hay infinitos infinitos, también infinitos son los entes
perfectos. Lo que llamamos perfecto influenciado por nuestro perfecto mundo
cerebral contiene diversas imperfecciones. El hombre masculino no es en su
totalidad un organismo productor de testosterona, también elabora estrógenos. Lo femenino, en alguna proporción, está en lo masculino
y es reciproco, la Salmacis no es sólo un mito, está presente en todo.
Lo perfecto es el hábitat de lo no
perfecto, recíprocamente. Desde la visión sociológica algunas versiones locales
del mal son versiones del bien para otros asentamientos, lo que es bueno o malo
no es universal, es cultural y vivencial. En el taoísmo el yin y el yang son dos
fuerza que conviven, se autocontienen e interactúan en forma mutua y continua para mantener el equilibrio armónico, el
desequilibrio es parte inherente del equilibrio, basta que una de ellas se
fracture para mostrarse la otra.
La perfección es la manifestación de la
lucha de los opuestos.
Dr. Edgar Bautista Sánchez Briceño.
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