SOMOS
He aprendido que el mejor lugar para estar
es aquel en el que has estado, no requiere que estés, mi captación de ti, es
tan enérgica que capturo tu presencia en el breve espacio en el que no estás y has
estado, lo aprendí de Pablo Milanés, es una de las virtudes de ser músico.
He aprendido a llenar mis vacíos con tu
vigorosa presencia, tanto, que cuando esta última se limita, por razones propias
del compartir, alcanza, creo yo, para largo tiempo, sin embargo, al final del
día el vacío se apodera de mí y necesito llenarme de nuevo. Soy así, mi
felicidad requiere de tu encanto.
He aprendido que la belleza, no deja de
ser, cuando los prismas de las gotas de agua, descompone la luz que irradias,
aunque las múltiples frecuencias por si solas, cada una, proyecte lo que Vincent
Van Gogh vio en tí para plasmar Los Girasoles y la Noche Estrellada. Sus Lirios,
símbolos de pasión y vida también son inspiración por tu encanto lumínico. Sin
embargo, te he visto antes del prisma y toda tu luz, aunque cegadora, potencia
mi imaginación y veo cuanta fermosura, como lo diría El Quijote. Eso es vivir,
como lo dijo Jorge Luis Borges: “La vida
es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores” de ti sólo sabores.
He aprendido, también de Jorge Luis Borge
que soy ansioso, que mi corazón se revela para pedirme calma, que la auriculoventricularidad
de nuestro amor es natural, no puede ser cambiada. Sé que te has dado cuenta que
el argentino indicó: “no
te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te
las esperas. No las busques, ellas te buscan” para decir verdad esto último es
imposible aplicarlo para mí.
Edgar B. Sánchez B.