domingo, 30 de marzo de 2025

SOMOS

SOMOS

He aprendido que el mejor lugar para estar es aquel en el que has estado, no requiere que estés, mi captación de ti, es tan enérgica que capturo tu presencia en  el breve espacio en el que no estás y has estado, lo aprendí de Pablo Milanés, es una de las virtudes de ser músico.

He aprendido a llenar mis vacíos con tu vigorosa presencia, tanto, que cuando esta última se limita, por razones propias del compartir, alcanza, creo yo, para largo tiempo, sin embargo, al final del día el vacío se apodera de mí y necesito llenarme de nuevo. Soy así, mi felicidad requiere de tu encanto.

He aprendido que la belleza, no deja de ser, cuando los prismas de las gotas de agua, descompone la luz que irradias, aunque las múltiples frecuencias por si solas, cada una, proyecte lo que Vincent Van Gogh vio en tí para plasmar Los Girasoles y la Noche Estrellada. Sus Lirios, símbolos de pasión y vida también son inspiración por tu encanto lumínico. Sin embargo, te he visto antes del prisma y toda tu luz, aunque cegadora, potencia mi imaginación y veo cuanta fermosura, como lo diría El Quijote. Eso es vivir, como lo dijo Jorge Luis Borges:  “La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores” de ti sólo sabores.

He aprendido, también de Jorge Luis Borge que soy ansioso, que mi corazón se revela para pedirme calma, que la auriculoventricularidad de nuestro amor es natural, no puede ser cambiada. Sé que te has dado cuenta que el argentino indicó: “no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan” para decir verdad esto último es imposible aplicarlo para mí.

Edgar B. Sánchez B.

sábado, 29 de marzo de 2025

LA MARCHA DE LOS PERROS

 LA MARCHA DE LOS PERROS

Los perros que habitaban mi casa, dos por cierto: Mufasa y Ares, tomaron la decisión de marcharse del jardín en el que convivían.
Aún los siento caminar, imagino que por mi avanzada edad y, aún les brindo alimentos en sus vasijas de aluminio marcadas con sus nombres propios. Por su puesto no llegan, recojo sus desayunos y los llevo al refrigerador para realizar de nuevo el proceso al otro día.
Entiendo el porqué de la decisión: yo no canto las melodías de sus preferencias y tampoco danzo al ritmo perruno que tanto les gusta; tampoco los baño con perfumes de amor y entrega requerido por las damiselas de sutiles aullidos, de recientes brotes capilares que llegaban a las rejas que los aislaban del mundo exterior. Tamapoco , mi mayor error, los vestia con trajes de etiqueta ni los perfumaba con esencias parisenses.
Mufasa, el de mayor tamaño, es como el rey que también lleva su nombre, el de la película, astuto y protector e intuitivo, protegía con ahínco su reino; en cambió Ares, alocado y buscador de nuevos horizontes se escapaba a la menor oportunidad y regresaba sangrante por algún duelo del cual se negaba a comentar.
Dr. Edgar B. Sánchez B.

SOMBRA DE CAFÉ

 

SOMBRA DE CAFÉ (uno de los paradigma)

El aroma del café, como habitante de sutil compañía, cohabita los hogares venezolanos, la de mayor presencia es la del café bolón. Nos dejamos invadir por este preparativo de alba y ocaso, que habita nuestras memorias y la de los ancestros que construyeron recipientes para conservar inalterado su sabor, su frescura, su olor.  En antaño momentos la infusión se preparaba a base de bramantes llamas de la mejor leña.

Se guardaba, muy denso en café y sin azúcar,  en envases de escroto de toro en forma de globo, logrado por estiramiento antes del secado, de ahí el origen de “bolón”, sin el producto de la caña para garantizar que las hormigas no atacasen el envase. Este café tinto, que mancha las tazas, llamado bolón sirve de base para preparar el de las visitas, vertiendo el bolón en una fuente de agua hervida con azúcar.  

Pudiéramos, los que en verdad hemos vivido en ambientes de cultivo y cosecha, decir que el arábigo desarrolla sus anhelados frutos por la convivencia de la “buena sombra”: guamo, bucare, naranjos, aguacates, cambur que en mutualismo controlan: calidad y cantidad de luz, evitan la evaporación y transpiración del agua, ofrecen protección en momentos de inclemencia eólica, sus follajes envejecidos son nutrientes del humus, son hogar de aves y mamíferos que defecan y abonan. Todo lo anterior hace que el cafeto viva en el frescor de la simbiosis controlada.   

Su convivencia mutualista nos presenta, en el  Bolón y luego en la taza, ese aroma que invade nuestras casas con memorias compartidas de diálogos que aún se escuchan del secuencial proceso de elaboración.

El café es parte de nuestra familia.     

¿Sabías que el propóleo producido por las abejas es uno de los antibióticos naturales más potentes?

¿Sabías que el término “luna de miel” proviene del hecho de que los novios consumían miel para la fertilidad.

Dr. Edgar B. Sánchez B.