domingo, 29 de marzo de 2026

Carta a Quea

 Carta a Quea

Hola Lucrecia, un abrazo grande, tan grande como tu corazón y como la solidaridad de Gerardo, tu esposo.

Me he enterado que has viajado a Colón, ciudad de Las Palmeras, junto con tu esposo de quien te enamoraste caminando por el pie de montaña que circunda al Morrachón,  Cumbre olímpica que tantos recuerdos sembró, incluso cuando aún no se vislumbraba carretera alguna.

Sé que no te fue fácil convencer a Gerardo para este viaje de retorno, en brazos de sus hijos, al lar en el que ustedes nacieron y que habitarán la posada familiar en la que solo al silencio y la oración se le permite entrar.

El caballo cenizo de lustrosas riendas que tanto sirvió a tu esposo Gerardo para acrecentar su presencia hasta conquistar tu corazón, ha transformado el relinchar en un canto de recibimiento y despedida. Así los dos, con siempre abrazo fraterno, morarán el habita de Mausolo. Sé que papá y mamá los recibirán con la grandeza que ustedes merecen, pregonando las alturas de Ruben Dario con sus mil constelaciones que bordan fulguraciones de velo azur impalpable y esplendente. 

Cuando esta misiva les llegue, con plena seguridad estarán construyendo espacio esplendido para que el visitar de nosotros, cuando la naturaleza lo decida,  sea de confort.

Abrazos Quea, Abrazos Gerardo. Dios los bendiga.

Sin más que agregar: Edgar Bautista Sánchez Briceño.

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