CESAR AMIGO VIAJERO
Su morada
Apreciado amigo, aunque su viaje
es de reciente data, deseo que sepas, que has dejado en todos, en este tu
pueblo, sabores amargos de ausencia y silencio. Su acostumbrado canto, cual bardo, sobre todo aquel de los Dos
Gavilanes, que llenaban de pueblo y tradición a quienes se deleitaban en su
voz. Retumba el silencio, calla y brota en tierra fecunda, para que su voz
emerja por siempre, en enseñanza pura como docente que fuiste, para que
juventudes crezcan y se ejerciten en poemas y canciones, tales como las que
siempre y para siempre sembró en todos los que te escuchamos cantar y cantar.
Estoy seguro que en el lugar que
escogió para los futuros días, también dedicará, el tiempo de ocio, a
transmitir alegría y buen vivir, sólo posible a través de la melodía, los
acordes que la acompañan y la alegría necesaria para transmitirla. Cuanto diera
para que regresaras y seguir escuchando lo que mejor supo hacer: tus clases
formales de latín, tu enseñanza de cómo tratar a sus amigos y, sobre todo, tus
clases de canto, ese compartir que
seguirás, estoy seguro, por
siempre y para siempre.
Allá, donde ahora te necesitan, guarda
un lugar, bañado cual Morachón, para cuando sea mi decisión visitarte.
Atentamente, tu amigo, el pueblo
que te quiso, tu gente.