miércoles, 7 de noviembre de 2012

CARTA A MAMÁ

Trujillo domingo 06 de mayo 2012

 

CARTA A MAMÁ

 

Hola mamá he tenido que usar este antiguo recurso de las cartas manuscritas por cuanto se han roto las otras formas de comunicación que siempre hubo entre nosotros, me agrada hacerlo, años que no practicaba caligrafía y siento que el mejor motivo para reiniciar el viejo hábito de escribir a mano, eres tú. Escribirte.

 

Eres la persona que vive en mí y que el tiempo no logra borrar. Otra forma sería que yo viajara hacia allá, pero temo que, el hacerlo, sería una excusa para quedarme allí con ustedes, acompañándoles por infinitos días, eso traería como consecuencia abandonar las cosas importantes que he ido obteniendo y que son mi expresa responsabilidad.

 

Al jubilarme de las actividades que hago acá, iré hacia allá, con mis prestaciones haremos algo de provecho, imagino que  eliminararé parte del peso de  mis espaldas y sólo llevaré  la esencia en mí, dependiendo, claro está, si hay espacio disponible donde usted y papá cohabitan actualmente.

 

Aprovecho la oportunidad para enviarle un saludo a mi padre y también un abrazo, no sé cómo se redacta un abrazo, por favor, toma uno de los tuyos, de esos que encierran el fervor del cariño y entregáselo, dile que yo he tratado de escribirle, en palabras tenues e incapaces, lo mucho que lo amo.

 

Mamá si algún día puedes venir a visitarme, que hermoso sería si eso fuese posible, trae semillas de todas las plantas florales que tanto te gustan, así mi plantío tendrá un pedacito tuyo del cual puedo tomar todo tu amor cuando lo necesite y renacerá de nuevo. Recuerdo, como si fuese hoy, cuando nos enseñabas a abrir un hueco en el jardín y echarle abono para que las plantas nacieran fuertes y produjeran flores hermosas, flores como tú. Así lo hago y mi casa se viste con ramilletes de variados colores que expresan tus siembras del saber en tierra abonada por ti, en lo que no he sido exitoso es en las relaciones de pareja, son un desastre, no te las cuento para no preocuparte.

 

Te cuento que he logrado superar algunas etapas y en todas he extendido la invitación, cuando las celebro, para que asistas con papá; sé que no has venido por las múltiples ocupaciones que tienes: las vacas, los pájaros, las gallinas, tu forma de ser y pensar, tu convencimiento de que los demás los dejarán morir es parte de tu patrón de vida,  también sé que no vienes por no rabiar con papá, a él no le gusta que tu salgas de casa.

 

 Lo que he logrado, lo registro por escrito, es continuar con tus enseñanzas, levanto a mis hijos a estudiar a las 4 a.m. para que el día sea rendidor, como usted nos educó, estas palabras la has dicho todos los días desde que tengo memoria, de mis hijas sólo una mantuvo la costumbre, pero no es mí a quien ella reconoce la heredad del hábito tan fructífero.

 

Quiero que sepas que paso a paso he ido escribiendo la historia de la familia, mi visión claro está, no puede ser de otra forma; sin embargo he tratado en lo posible adobarlas con las sugerencias de mis hermanos, sin su ayuda no tendrían el sabor a leña y de arroz con leche que tiene actualmente. Cuanto me gustaría, mamá, estar cerca suyo para leérselas sentados en el porche o debajo de la clavellina, y, tú con su noble saber me ayudaras a recordar eventos que mi memoria borró.

 

En todo caso, todos los de acá, recordamos tus enseñanzas y deseamos, cuando hayamos cumplido con nuestros compromisos, ir a visitarle para que nos confortes de nuevo con abrazos de profunda tierra abonada.  


Tu hijo que te quiere Edgar Bautista Sánchez Briceño.

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